Para que un bebé esté en los brazos de su madre
sólo se necesita pagar alrededor de 300 pesos y ser sacado de la caja. No está
desnudo ni mucho menos con los ojos cerrados. En la mano sostiene su propia
mamila y porta un pañal desechable; sonríe, “camina, se para y habla de
verdad.” Todo esto incluye la caja de nenucos
y cabash pash pero, ¿cuánto cuesta
que un recién nacido de carne y hueso
esté en los brazos de su mamá por primera vez?
Cada minuto nacen aproximadamente cuatro niños en
México según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía e
Informática (INEGI) por lo tanto, hay distintas instituciones de salud que
están capacitadas para atender a mujeres embarazadas. Se eligen de acuerdo a
los gustos y a las posibilidades económicas de cada familia.
Fany es una joven de 29 años, ella dio a luz por
cesárea en un sanatorio; Jessica de 28 tuvo a su hija por parto natural en el
Hospital Los Ángeles Pedregal. Ambas por primera vez experimentaron el que
saliera de su cuerpo un bebé y no necesariamente como cuando jugaban de niñas, éstos
son ahora “de verdad”.
Un nenuco azul
¡Es niño! Ese era el resultado del ultrasonido que
se le había hecho a Fany Avilés. Ella es derechohabiente del ISSSTE gracias al
trabajo de su esposo. Y le corresponde la
clínica de San Jerónimo en la Magdalena Contreras y aunque vive en
Tulyehualco perteneciente a la delegación Xochimilco son más de dos horas para
trasladarse a su clínica correspondiente.
Fany tiene contracciones y llega al ISSSTE por la
mañana, la revisan. A lo que le responden: “Uy no, todavía falta, mejor vaya a
su casa y regrese”. El dolor se agudiza más. Fany recorre las calles aledañas a
la institución aunque ya casi no puede caminar. Después de dos horas decide
regresar.
Le negaron de nuevo hacerle la cesárea excusándose
que aún no era tiempo, “agotan todas las alternativas para no hacer cesárea”
comenta Fany. Piensa que quizá los doctores del ISSSTE no practican más
cesáreas porque es mucho el trabajo y a ellos les pagan igual. Decidió irse a
su casa acompañada de su esposo, pero prefirieron acudir a un sanatorio que
está cercano a su domicilio.
“El bebé sí venía bien acomodado, la del problema
fui yo, no dilaté y se me rompió la fuente sin darme cuenta, por eso, me
tuvieron que hacer cesárea” menciona Fany. Diez mil pesos costó que naciera
Daniel, su hijo. Fue todo lo que gastó. Y si hubiera sido parto natural serían
seis mil pesos. “Recibí una buena atención, mi bebé estuvo todo el tiempo
conmigo, pero la verdad no recomendaría el sanatorio porque a mí me aplicaron
mal la anestesia”.
La anestesista le aplicó una gran cantidad de
anestesia a Fanny, le perforó la membrana dura madre,
que es como una manguera que va desde la cabeza hasta terminar la columna
vertebral y dentro de ella circula el líquido cefalorraquídeo. Esa sustancia se
derramó e hizo que la cabeza le doliera y estuviera débil después del parto.
En cuanto al material que se utilizó en la cirugía
Fany no pagó nada extra. Los alimentos van incluidos en los diez mil que
desembolsó: el desayuno, comida y cena. Ella escogió el sanatorio por urgencia,
pues el bebé ya estaba muy próximo a nacer y no le iba a dar tiempo de llegar a
su clínica correspondiente del ISSSTE a la espera de que nuevamente la
rechazaran.
Una nenuco rosa
Rosas fueron los primeros mamelucos que compraron
Diego y Jessica al enterarse de que “estaban embarazados”, decidieron hacerle
un primer ultrasonido a Jessica en el Hospital Los Ángeles Pedregal. A los dos
les gustó el hospital, pues además de contar con más de cuatro edificios las instalaciones
son modernas y brindan una excelente atención. “Todos te atienden con una
sonrisa en el rostro”.
Además es considerado líder en medicina privada en
la ciudad de México por las distintas especialidades médicas que maneja, como
lo expone en su página web. También, cuenta con restaurantes, un Starbucks, cancha de tenis, una tienda
de regalos y seguridad en toda el área del hospital.
El Hospital que fue construido en México en abril
de 1984 por la cadena norteamericana Humana Inc., fue elegido por la pareja
para que el parto se llevara a cabo en sus instalaciones. Les mostraron los
paquetes que ofrece el hospital y escogieron el primero: 31 mil 972 pesos con
50 centavos.
Incluye dos noches de hospitalización en habitación
sencilla con la cama extra y la cuna fisiológica. La sala de expulsión y una
hora de recuperación. El perfil metabólico naonatal ampliado, el grupo
sanguíneo, preoperatorios básicos y el curso psicoprofiláctico obstétrico.
Así como los equipos, materiales y medicamentos que
sean utilizados durante el procedimiento y la recuperación de acuerdo al monto
autorizado, que si se tiene que utilizar algún material extra también se cobra.
Pero no incluye los honorarios del médico. La doctora Eunice Calderón que es
una de los mil 200 médicos que conforman la institución cobra la consulta 900
pesos, el ultrasonido 850 y el papanicolao 350.
Si es parto natural 22 mil pesos, 4 mil 400 para el ayudante, más seis mil 500
para el anestesiólogo, que en total de gastos son 33 mil pesos únicamente de los
honorarios del médico. El precio para la cesárea es el mismo.
Es decir, un parto que todo esté bajo control y que
no rebase los días y materiales establecidos, con una habitación sencilla que
incluye: cama para la paciente, sillón-cama para el acompañante, TV con cable,
baño completo y closet cuesta alrededor de 90 mil pesos. En el caso de Jessica
tuvo que quedarse tres días más porque el parto se complicó.
Por lo que en el ticket de pago las cifras
aumentaban. “Un poco más de cien mil pesos fue lo que gastamos. El trato
siempre fue bueno y ten dan absolutamente todo,
pero al igual te cobran todo… bueno menos las pantuflas, eso ya es ganancia”
con un tono de burla sonríe Jessica.
También se encuentra el “paquete de cesárea gemelar”
que lo único en que se diferencia
es que son tres noches, y por supuesto en el precio: 52 mil 919 pesos con 61
centavos además de los honorarios médicos. Por lo que el total es de 107 mil
pesos. Y no sólo está la habitación sencilla, está la Junior Suite que cuesta
cinco mil 76 pesos, Master Suite ocho mil 824 pesos y la Suite Ángeles 12 mil
37 pesos con 18 centavos.
Ésta última tiene una pequeña sala: los sillones de
piel y una mesa que adorna el centro del espacio; comedor para máximo seis
personas; un pequeño refrigerador y si el padre es un hombre ejecutivo como el
nombre del nivel de la habitación también cuenta con un despacho: una silla más
grande para el hombre de negocios y otras dos más enfrente de ésta. Un medio
baño para los invitados y uno completo para la paciente.
Alargar la vida
del bebé
“Protege lo más hermoso que te ha dado la vida” es
el logotipo del Banco de Células Madre de Cordón Umbilical, se encuentra en uno
de los edificios del Hospital Los Ángeles. Una mujer de edad avanzada camina
con los folletos en mano. Se acerca una pareja de jóvenes y le preguntan sobre
el proceso.
La célula madre es el inicio de la vida y los transplantes
de ésta sustituyen a los de médula ósea en una gran cantidad de padecimientos
específicos de la sangre, así como leucemias y otros tipos de cáncer en la
sangre y, ¡lo mejor, no tiene tiempo de caducidad! Expone Hortensia Zamora
encargada de esa área.
Son 15 mil pesos y se acepta todo tipo de tarjetas,
dice la mujer al enumerar todo tipo de tarjetas de crédito. Explica que cuando
se adquiere el servicio en el hospital se depositan tres mil 118 pesos con IVA
y hasta que nazca el bebé se completa el pago.
“Qué bueno que se interesen en saber más información para que le den un
mejor estilo de vida a su bebé. Los niños deben ser cuidados siempre, no son
muñecos. Felicidades a los dos”, concluyó Hortencia
Zamora dirigiéndose a la pareja de jóvenes que se acercaron a preguntar.
Liz Gómez